Timbuktu: el partido sin pelota
Un partido completo sin pelota, y los mismos que prohibieron el fútbol discutiendo sobre Zidane y Messi. La convicción resulta un detalle prescindible: al poder le alcanza con que sus ejecutores ejecuten.
Un partido completo sin pelota, y los mismos que prohibieron el fútbol discutiendo sobre Zidane y Messi. La convicción resulta un detalle prescindible: al poder le alcanza con que sus ejecutores ejecuten.
Desde 2006, Muholi retrata en blanco y negro a personas de la comunidad negra LGBTQ de Sudáfrica y vuelve a retratarlas años después. La constancia deja de ser un rasgo del método y pasa a ser la condición de la obra.
El juego de Subset Games telegrafía todos los ataques antes de que ocurran y la tensión aumenta. Separa dos cosas que suelen confundirse: no saber qué viene y no poder impedirlo.
En su último disco, de 1966, la percusión la hacen sus hijos golpeando la madera de la guitarra. Quien creció con escasez mira los objetos por lo que pueden hacer antes que por el nombre que tienen.
El efecto de encuadre invierte la preferencia mayoritaria sin cambiar un solo número. Replica con tamaño menor que el original, y esa escala más chica alcanza igual para lo que importa: quien elige las palabras ya participó de la decisión.
Oswald eliminó la narración de la Ilíada y conservó las muertes menores y los símiles. Llamó excavación a ese trabajo: no hay nada agregado, apenas una decisión distinta sobre qué se descarta.
El argumento de Wittgenstein contra el lenguaje privado deja el contenido de la caja fuera de juego. La duda autorizada es sobre el contenido y la comparación, nunca sobre si hay caja.
Un trabajo de Box y colegas en PNAS 2024 describe lo que ocurre antes del estallido: la planta afloja presión de forma controlada y ese fluido rigidiza el tallo cinco veces hasta orientarlo cerca de los 42,7 grados.
Un cuerpo es sobre todo un límite que decide por vos. Le pone hora a las cosas, interrumpe a mitad de una frase y clausura el día sin pedir permiso ni preguntar si faltaba poco.
Razieh no puede jurar sobre el Corán para sostener su versión. Farhadi construye un conflicto donde cada personaje tiene razones legítimas y donde la clase social decide cuánto cuesta cada decisión moral.