Weil y la atención que la fábrica rompía
En 1934 Simone Weil dejó la filosofía para trabajar en fábricas. Llamó malheur a la humillación que encontró: una herida que ataca la atención misma, la facultad con la que se podría salir de ella. Maia le pregunta qué pasa con una atención que no se cansa.