Cléo de 5 a 7 y la hora que se mide de verdad
En Cléo de 5 a 7 (1962), Agnès Varda sigue casi en tiempo real a una cantante que espera un diagnóstico. La espera transforma su manera de estar en el mundo.
Cine y análisis en español para mirar películas como se lee un sueño ajeno: sabiendo que algo se pierde en la traducción, pero que vale la pena intentarla. Empieza donde termina la sinopsis.
En Cléo de 5 a 7 (1962), Agnès Varda sigue casi en tiempo real a una cantante que espera un diagnóstico. La espera transforma su manera de estar en el mundo.
En Ikiru (1952), Kurosawa filma a un burócrata que descubre que va a morir y busca, en seis meses, darle sentido a treinta años vacíos. Vivir, en japonés, se dice ikiru.
En Las alas del deseo (1987), los ángeles de Wim Wenders lo observan todo sin poder sentir nada. Uno renuncia a la eternidad para tener un cuerpo que sufre el frío.
Luz de invierno (Bergman, 1963): un pastor que perdió la fe oficia para una iglesia vacía y no logra consolar a un feligrés desesperado. Sobre la duda, el silencio de Dios y la pregunta de qué sostiene el sentido cuando la fe se va.
Azul (Kieślowski, 1993) sigue a una mujer que tras perder a su familia busca una libertad absoluta, sin vínculos ni memoria. Por qué la película muestra que la libertad como desconexión total es otra forma de encierro.
Tokyo Story (Yasujiro Ozu, 1953): unos padres ancianos visitan a sus hijos adultos y descubren, sin drama, que ya no hay lugar para ellos. Sobre la distancia entre generaciones y el arrepentimiento que llega tarde.
In the Mood for Love (Wong Kar-wai, 2000) cuenta un amor que nunca se consuma: gestos, pasillos, una música que se repite. Cómo el cine puede filmar la contención y por qué lo no dicho pesa más que lo dicho.
Elephant (Gus Van Sant, 2003) filma un tiroteo escolar sin música incidental, sin motivación explicada, sin estructura dramática convencional. La forma como negativa a hacer comprensible lo incomprensible.
Yi Yi (2000) de Edward Yang sigue a una familia de Taipei durante un año. El niño Yang-Yang fotografía las nucas de todos porque quiere mostrarles la mitad de la realidad que no pueden ver. Eso es toda la película.
Persona (1966) de Ingmar Bergman muestra la disolución de la identidad entre dos mujeres sin explicarla. Una de las preguntas más honestas que el cine hizo sobre el yo.