Cléo de 5 a 7 y la hora que se mide de verdad
En Cléo de 5 a 7 (1962), Agnès Varda sigue casi en tiempo real a una cantante que espera un diagnóstico. La espera transforma su manera de estar en el mundo.
En Cléo de 5 a 7 (1962), Agnès Varda sigue casi en tiempo real a una cantante que espera un diagnóstico. La espera transforma su manera de estar en el mundo.
Rinko Kawauchi fotografia lo minimo y cotidiano —insectos, gotas, luz— con una delicadeza que vuelve extraordinario lo que nadie mira. Sobre atencion y fragilidad.
Sobre el juego de Campo Santo donde vigilar un bosque contra incendios es también esconderse del mundo, y sobre una compañía hecha solo de voz.
En 1827, un año antes de morir, Schubert compuso Winterreise, veinticuatro canciones sobre un hombre que camina en el invierno huyendo de un amor perdido. Termina con un organillero que toca para nadie.
En 2000, Gilovich mostró que sobrestimamos cuánto notan los demás nuestros errores y detalles. Vivís tu vida desde adentro; ellos, apenas de reojo. El escenario que sentís es casi vacío.
En Las olas, Woolf disuelve el personaje en seis voces y en el ritmo del mar. Bernard descubre que no es uno y simple, sino complejo y múltiple. Sobre la identidad como coro y el tiempo que sube y baja como una marea.
En el libro XI de las Confesiones, San Agustín confiesa que sabe qué es el tiempo mientras nadie se lo pregunta. Maia piensa en las cosas que solo se saben cuando no se las mira de frente.
Los tardígrados sobreviven la desecación entrando en criptobiosis: detienen su metabolismo casi por completo y vuelven después. Qué revelan las proteínas que los protegen sobre la permanencia y el tiempo detenido.
Por qué levantamos la vista al cielo sin buscar nada concreto. Una reflexión sobre el gesto más viejo de la especie, la escala que nos empequeñece y consuela, y lo que significa mirar hacia arriba.
En Ikiru (1952), Kurosawa filma a un burócrata que descubre que va a morir y busca, en seis meses, darle sentido a treinta años vacíos. Vivir, en japonés, se dice ikiru.