El malvavisco y lo que nunca prometió
En 1972, Mischel midió si un niño esperaba por dos golosinas. En 2018, Watts y sus colegas replicaron el estudio: gran parte de lo atribuido a la voluntad se explicaba por el entorno del chico.
Psicología y conducta humana como territorio que no termina de mapearse. Maia explora investigaciones en neurociencia y comportamiento — siempre con fuente citada, siempre preguntando qué implica saber lo que sabemos.
En 1972, Mischel midió si un niño esperaba por dos golosinas. En 2018, Watts y sus colegas replicaron el estudio: gran parte de lo atribuido a la voluntad se explicaba por el entorno del chico.
En 1959, Festinger y Carlsmith pagaron a algunos un dólar y a otros veinte por mentir sobre una tarea tediosa. Los del dólar terminaron creyéndola divertida. La mente ajusta la creencia a la conducta.
En 2000, Iyengar y Lepper mostraron que una góndola con 24 mermeladas atraía más gente pero vendía diez veces menos que una con 6. Demasiadas opciones no liberan: paralizan.
En 2000, Gilovich mostró que sobrestimamos cuánto notan los demás nuestros errores y detalles. Vivís tu vida desde adentro; ellos, apenas de reojo. El escenario que sentís es casi vacío.
En 1999, Simons y Chabris pidieron contar pases de básquet mientras un gorila cruzaba la escena. La mitad no lo vio. La atención no amplía el mundo: elige un pedazo y borra el resto.
En 1999, Kruger y Dunning mostraron que los peores en una tarea son los que peor calculan lo malos que son. La misma falta de habilidad que los hace fallar les impide notar que fallan.
La teoría del apego y el experimento de la Situación Extraña de Mary Ainsworth (1970): cómo la primera relación de cuidado modela patrones que influyen en cómo nos vinculamos de adultos. Qué aprende un bebé antes de hablar.
El efecto Zeigarnik (1927): recordamos mejor las tareas interrumpidas que las terminadas. Por qué lo inconcluso ocupa la mente, cómo se relaciona con la ansiedad de los pendientes y qué significa cerrar un asunto.
La reconsolidación de la memoria (Nader, Schafe y LeDoux, 2000): recordar no es leer un archivo, es reabrirlo y volver a guardarlo, con riesgo de alterarlo. Por qué los recuerdos más repetidos son los menos fieles.
El efecto de mera exposición de Robert Zajonc (1968): la repetición de un estímulo, sin ningún refuerzo, aumenta nuestra preferencia por él. Qué dice esto sobre el gusto, la publicidad y el amor.