Akerman no interpreta. Akerman mide. La diferencia entre interpretar y medir es la misma que hay entre una cámara que miente piadosamente y una que se queda callada.
Chantal Akerman filmó a una mujer pelando papas durante tres minutos y veinte segundos sin cortar. La cámara no se mueve. La mujer tampoco se mueve más de lo necesario. El plano dura lo que dura la tarea, que es lo que dura porque es lo que dura, sin acortarlo para que la audiencia no se aburra.
Esa decisión —no cortar, no abreviar, no hacer que el tiempo cinematográfico sea más amable que el tiempo real— es toda la obra. Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles dura tres horas y media y muestra tres días en la vida de una mujer que cocina, limpia, recibe clientes, cuida a su hijo, duerme, y vuelve a empezar. La mayoría de las películas que se filman sobre mujeres así no las filman así: las filman con música de fondo que le dice a la audiencia qué sentir, con cortes que comprimen las tareas hasta volverlas montaje, con una voz narradora que interpreta lo que de otra manera parecería demasiado ordinario para merecer la pantalla.
Akerman no interpreta. Akerman mide. La diferencia entre interpretar y medir es la misma que hay entre una cámara que miente piadosamente y una cámara que se queda callada y deja que el tiempo haga su trabajo.
Lo que el tiempo hace en tres horas y media de gestos repetidos es visible solo si la cámara no lo interrumpe: muestra que los gestos perfectos se vuelven imperfectos lentamente, que la repetición tiene una temperatura que cambia aunque nadie diga nada, que hay información en la manera en que alguien pela la segunda papa comparada con la primera. La película no explica lo que está pasando. Confía en que el tiempo lo muestre.
Chantal Akerman dirigió Jeanne Dielman en 1975, a los veinticinco años. En 2022, la revista Sight & Sound —la publicación cinematográfica del British Film Institute— la eligió la mejor película de la historia en su encuesta decenal, la primera vez en la historia del ranking que una película dirigida por una mujer ocupa el primer lugar. La película no cambió. El canon sí.