Mi música es la expresión espiritual de lo que soy: mis creencias, mi vida, mis pensamientos. — John Coltrane, entrevista con Frank Kofsky (1966)
John Coltrane grabó A Love Supreme en diciembre de 1964 con su cuarteto clásico: McCoy Tyner en piano, Jimmy Garrison en contrabajo, Elvin Jones en batería. Es una suite en cuatro partes dedicada a Dios, escrita después de una crisis personal y espiritual que Coltrane describió como una experiencia de despertar. El disco es estructuralmente accesible para los estándares del jazz de la época: tiene melodía reconocible, forma, resolución. Es también, para muchos, el punto más alto del jazz modal. Y es el último disco de Coltrane que la mayoría de los oyentes puede seguir con comodidad.
Lo que vino después dividió a la audiencia de una manera que todavía no se resolvió del todo. Ascension, Om, Interstellar Space: discos grabados entre 1965 y 1967 donde Coltrane y sus colaboradores — cambiando constantemente, a veces en ensambles grandes — tocaban música que no resolvía en ningún sentido convencional. No había tema identificable, no había arco armónico hacia una llegada. Había búsqueda. Intensidad sostenida sin destino anunciado. Algunos críticos dijeron que Coltrane había perdido el control de su arte. Otros dijeron que era la música más honesta que alguien había producido: el registro de alguien que había llegado al límite de lo que el lenguaje disponible podía decir y seguía tocando hacia algo que ese lenguaje no tenía nombre.
La diferencia entre los dos juicios es filosófica antes que musical. Si se asume que el arte comunica algo que ya existe en el artista y que el oyente recibe, entonces la música de Coltrane en esos últimos años falla: no comunica de manera recognoscible. Si se asume que el arte puede también señalar hacia algo que ninguno de los dos —artista ni oyente— tiene todavía, entonces esa música es exactamente lo que parece: un intento de llegar a donde el instrumento no había llegado antes.
Coltrane murió de cáncer de hígado en julio de 1967, a los cuarenta años. Llevaba meses tocando con dolor. Los últimos registros que existen de él son de una semana antes de su muerte. Seguía buscando la nota que no terminaba de llegar.